Joyas personalizadas hechas a medida

ENCARGOS A MEDIDA

Trabajo encargos personalizados de joyería a partir de una idea, un concepto o un recuerdo que quieras transformar en una pieza real.

Cada joya se diseña desde cero y se modela a mano en cera, sin moldes ni producción en serie. El proceso se adapta a cada caso: puede partir de una conversación, de unos bocetos o incluso de una pieza previa que quieras reinterpretar.

También trabajo con materiales reciclados, reutilizando joyas antiguas o con valor personal para darles una nueva forma sin perder su historia.

Cómo trabajo los encargos

1. Diseño de la joya: el proceso empieza contigo

El proceso empieza contigo.

Me cuentas la idea, el concepto o el recuerdo que quieres trabajar, y vemos referencias si hace falta. A partir de ahí, desarrollo una primera propuesta para definir la pieza: formas, proporciones y acabados.

Trabajo los bocetos de la joya personalizada hasta que la idea queda clara y lista para pasar a volumen. Este punto es clave para asegurar que la pieza tenga sentido antes de entrar en el proceso artesanal.

2. Proceso artesanal: del modelado en cera al metal

Una vez definido el diseño, modelo la joya a mano en cera, ajustando cada detalle directamente sobre la pieza.

Después pasa a fundición a la cera perdida, donde se transforma en metal (normalmente plata de ley).

A partir de ahí, realizo todos los acabados finales de forma manual: limado, pulido, texturas o baños, según el diseño. Es un proceso completamente artesanal, sin moldes industriales.

3. Tiempos de producción y entrega

El tiempo de producción habitual es de 4 a 8 semanas, dependiendo del tipo de pieza y del momento de trabajo en el taller.

Si necesitas la joya para una fecha concreta, es importante comentarlo desde el inicio para poder organizar el calendario.

Cada encargo tiene su ritmo, y respetarlo es parte del resultado final.

Algunos encargos personalizados

Encarga tu joya

Si tienes una idea en mente o quieres empezar desde cero, puedes escribirme y lo vemos con calma.

Cada encargo es distinto, y ese es precisamente el punto.

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